En el Perú, a partir de 1950, se opera una auténtica
revolución periodística. La opinión pública ya no era la opinión privada de
unos pocos influyentes y con poder económico. Los periódicos de Lima llegaban a
las grandes masas e población. El
Comercio y La Prensa mantuvieron
oposición al gobierno, aunque este último diario cambió de actitud a partir de
la participación de su director, Pedro Beltrán, en el gobierno de Prado.
A lo largo del gobierno de Prado creció un clima de
agitación popular, que empezó cada vez más la estabilidad del régimen. En el
campo, empezaron los reclamos masivos en favor de la reforma agraria y de la
recuperación de los yacimientos petrolíferos de La Brea y Pariñas, que seguía
que seguía explotando la Internacional
Petroleum Company.
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